La verdad es que me lo busqué. Fue culpa mía.

Los hechos sucedieron como sigue: a finales de diciembre de 2010 mi suegra me preguntó que quería de regalo de reyes. Tengo suficientes pañuelos para pasar el resto de mi vida resfriado, bufandas y gorros ya me habían regalado por partida doble en Papa Noel así que lo único que faltaba del lote que recibo todos los años era un pijama.

“Lo que me gustaría es un pijama de una sola pieza” El problema de las palabras es que es muy difícil que acierten a concretar las ideas de uno. La maldición de las palabras es que son interpretables. Y la maldición de mi suegra es que interpretó que lo que yo quería era un pijama como el que me regaló. O eso, o es que mi suegra es muy jodida (o las dos cosas).

Llevo toda la vida despertándome por las mañanas con la parte superior del pijama a la altura de los sobacos. “es que te mueves mucho in the night honey” que dice Jb. Así que cuando me preguntó mi suegra, tuve uno de esos momentos brillantes y se me ocurrió que con un pijama de una sola pieza no tendría los pezones congelados por las mañanas.

El momento fue brillante pero no lo suficiente. Tendría que haber especificado que lo quería era un pijama estilo segunda guerra mundial, varonil, ceñidito qué coño! Tendría que haberle enseñado la foto del modelo de Zara para que se hiciese una idea. Por preferir lo preferiría verde y no blanco por aquello de que el blanco no es muy sufrido con las manchas y yo me mancho mucho con el desayuno. Pero que si solo lo había blanco pues tampoco habría ningún problema. Pero no. No añadí nada y dejé que “pijama de una sola pieza” fuese la descripción completa de lo que quería por reyes. Y las palabras fueron desvirtuando mi idea y se convirtieron en lo que veis.

No es que yo me imaginase a mi mismo tan alto y tan fuerte como el modelo. Ni que se me fuese a poner esa cara ladeada de tío interesante, ni que fuese a marcar tanto paquete como el modelo pero es que con el pijama que me regaló mi suegra parece que tengo vulva.

Lo peor del pijama no es ni parezca que estoy enfermo cuando lo llevo puesto, ni que sea de mujer (en la foto no se ve pero por la parte de atrás tiene corazoncitos), ni siquiera que para poner el huevo matutino me tenga que despelotar por completo. “Disgusting” según Jb; lo peor es que también me cubre los pies y eso me crea unos ataques de ansiedad horribles por las noches. Necesito que mis pinreles respiren por las noches y con el maldito pijama no pueden.

En honor a la verdad tengo que reconocer que el pijamita de los cojones también tiene cosas buenas. Es calentito. La composición es 100% tergal (otra ventaja! es muy resistente… Juhú! Me durará años!!!). Según mi suegra el algodón está sobre valorado y la energía estática que genera el tergal no es tan incómoda. Otra de las ventajas del pijama es que Jb ha vuelto a reirse al verme, como cuando estaba enamorada.

"... el honor contaba tanto como la patria. En 1792, la fidelidad al juramento pasaba por un deber; hoy resulta algo tan raro que se le considera una virtud." F. Chateaubriand "Memorias de ultratumba"