Que cómo estamos? Me alegra que me hagan esa pregunta.

Inquietos, expectantes y muertos de frío. Últimamente, cual Alatriste en Breda, amanecemos en Shanghai a mañanas sucias y grises.  Y además frías, lluviosas, desapacibles, desagradables y con el convencimiento más absoluto la jornada que nos espera por delante no será el día en el que cambiarán nuestras vidas. Y levantarse con esa certeza hace que se te encorve un poco la espalda y los brazos se acerquen un poco más al suelo.

Con estos acontecimientos como antecedentes, el plan que nos ofrecieron el viernes pasado fue recibido con una ovación cerrada.  Nos ofrecieron ir a un concierto de St. Vicent. Deberíamos haber sospechado cuando la persona que nos ofreció el plan, de cuyo nombre no quiero acordarme, no fue. "No puedo ir. Otros asuntos reclaman mi atención" dijo. Lista.

Fuimos muchos los que recibimos la invitación de la innombrable para ir al concierto. Pocos los que decidimos ir. La mayoría supo leer entre líneas el "No puedo ir. Otros asuntos reclaman mi atención". Jb wode taitai y yo nos agarramos al concierto cual clavo ardiendo. No teníamos nada mejor que hacer y entre nosotros está todo dicho. Peor excusa tienen Javi y Elena que vinieron por gusto.

Lo mejor del concierto: los teloneros (mala cosa). No recuerdo el nombre del grupo, mi memoria siempre se olvida de lo bueno y retiene únicamente lo criticable...Eran 4. 3 occidentales altos y presumiblemente con pene y 1 chica china a la que la cabeza presumiblemente le olía a pies. El contraste (soy un ferviente amante de los contrastes) era espeluznante. El local, el Yu Yintan (así se llama el sitio), estaba lleno. Jb y yo nos colocamos detrás. Discretos como somos. No nos gusta llamar la atención. Nos tocó en suerte a un cabezón delante. Chino y alto. O al menos más alto que nosotros. Tenía una cabeza del tamaño de dos. La gente no podía evitar mirarlo y señalarlo con la mano. Los más osados le tiraban cacahuetes y le decían cosas como "si vas al circo no te van a dejar salir!" "cuidado! No te muevas tanto! Puedes matar a alguien. Cabezón!" "lo que tuvo que gritar tu madre cuando te parió!" En fin, esas cosas que se dicen. En defensa del cabezón tengo que decir que el tío supo estar a la altura de las circunstancias y no se inmutaba el jodido. El caso es que no vimos un carallo del concierto.

Muy divertidos en cualquier caso, pero yo no soy Diego Manrique así nada más diré de ellos. De quien sí hablaré es de St Vicent cuyo nombre debería haber sido San-Dios-que-coñazo-soy. Pero no. Decidieron llamarse St Vicent y confundir al personal. Imagino que fue el manager del grupo quien convenció al grupo... "hombre es que San-Dios-que-coñazo-soy no tiene punch. Con ese nombre no nos comemos ni los mocos. Hacedme caso a mi que llevo en esto toda-la-puta-vida".  No digo que no estén bien para escuchar en casa tranquilo cuando barajas la posibilidad de pegarte un tiro.  Pero para un concierto pues no son...

Javi que está en una fase en la que mariposas del tamaño de cuervos revolotean en su estómago (está muy empalagoso por cierto) justificaba el concierto diciendo que "es música experimental, por eso no lo entendéis". Jb wode taitai mientras le tiraba un cenicero al cabezón (cuando se le acaba la paciencia se le acaba la paciencia) preguntó "ya! Pero por qué no experimentan en casa? Te mato cabezón, te mato! Muévete!!"

 "Hacia el sur, a unas cien yardas de distancia se ve una bella cascada precipitándose sobre enormes peñascos, entre la enredada fronda de altos árboles [...] En suma tal como lo contemplaría el hombre pragmático, se trata de un pintoresco paisaje en el que se están desperdiciando 4000 caballos de vapor." Winston Churchill "Mi viaje por África"