Por estas fechas en 2009 me prometí a mi mismo no volver a pasar un año nuevo chino en Shanghai. No volver a vivir acojonado por si una traca de petardos me reventaba los tímpanos. Dice Bolaño que la locura es contagiosa. Estoy de acuerdo. No hay más que ver a los chinos celebrando un nuevo año. Como curiosidad os cuento que éste que recién empieza (para ellos) es el año del Tigre.

El caso es que me prometí no volver a sufrir tremenda locura y aquí estoy: fallándome a mi mismo que es el peor fraude que se puede cometer. Lo único que atraviesa el infernal y ensordecedor ruido de petardos y fuegos artificiales que hay en la calle  son los gases de Jb. "Nadie fabrica tantos gases como una mujer embarazada" (Heidi Murkoff). Confirmado!

Afortunadamente, el domingo (14) nos vamos Puket. Dejaremos atrás los petardos y los chinos aunque sospecho que Jb se traerá a su orquestilla de efluvios como equipaje de mano.

El otro día, comiendo en un restaurante mientras empujaba la comida con un vaso de vino, escuché la siguiente conversación:

- Jo tía es que me huele el aliento a ajo.-dijo una mujer morena

- Por qué?- contestó una mujer rubia quien sabe si de bote con un interés que sorprendentemente no parecía fingido.

- No sé tía! Algo que cené ayer... Y lo peor es que hoy llega a Matt a Shanghai. Me huele mucho? Afff- le preguntó la morena a la rubia mientras le echaba el aliento

- Hombre la verdad es que te huele el pozo un poco...- contestó la rubia con educada brusquedad, haciendo aspavientos con las manos delante de su nariz.

- Y lo peor no es eso, tía! Es que además tengo la tomatada tía!!!! Siempre me pasan estas cosas... Pufff!- dijo la morena mordiéndose las uñas y bastante nerviosa.

La rubia arqueó las cejas pero mantuvo el rictus impasible. No sé como intepretar el gesto.

Entretanto llegó la camarera y la morena le pidió "pasta with cream and chesse no garlic and no onion, please, please que me huele el pocillo!!" No recuerdo qué pidió la rubia pero para el devenir de los acontecimientos resultaría indiferente que hubiese pedido un solomillo, una sopa o cualquier otra cosa.

- Cuando comes ajo el sudor también te huele a ajo...para que lo sepas- el bicho malo de la rubia tranquilizando era una joya.

- No me jodas tía!- a la morena el mundo parecía venírsele el mundo encima por momentos.

Llegó la pasta de la morena y lo que fuese que hubiese pedido la rubia.

- Tía lo que faltaba! Le han puesto queso azul!!! Queso azul tía!!! Por qué a mi tía! Por qué a mi?!! Qué asco! Mira como tufa tía!!

- Lo único que puedes hacer es empezar comiéndole los pies al Matt de los cojones y echarle la culpa a él de todo... Le dices que le huelen los pinreles a queso y a ajo y a tomar por saco!

- Guay tía! Tú crees que funcionará? Oye tía te dejo el dinero aquí que antes de ir al aeropuerto a buscar a Matt tengo que pasar por casa a rasurarme el seto. Deséame suerte tía!!

- Suerte perraca!

Salió la morena del restaurante como quien tiene un apretón y se quedó la rubia con su comida.

"...tu frágil ferocidad. Tu tiranía indefensa. El infantil aire feroz que te daba aspecto de reloj de pulsera al que se le hubiese caído el cristal" Amos Oz "La caja negra"