Os cuento lo que le pasó a Arturo en Halloween.

Arturo fue invitado a una fiesta de Halloween por un compañero de trabajo. David (pronunciado deivi). David es americano y judío. Absolutamente irrelevante el primero de los calificativos como imprescindible es el segundo para entender la historia que hoy contamos…

Como casi todo el mundo, Deivi ha ido relacionándose y entablando amistad a lo largo de sus años de vida con personas de su entorno, de su edad, de su colegio, de su, y esto es importante, religión…

Dicho esto, las mentes despiertas habrán deducido que la fiesta de Halloween de Deivi además de contar con la presencia de Arturo estaría llena de judíos circuncidados.

Es importante añadir que la costumbre obliga a ir disfrazado a las fiestas de Halloween (Jb insiste en que aclare este extremo porque considera a los lectores de este vuestro blog un tanto estúpidos “stupids” que dice ella).

Aquí entra en juego la gran Candela, la novia de Arturo. Candela se encargó de comprar los disfraces. – “Ya los compro yo, mi amor, que tú estás muy liado en el trabajo” (Arturo trabaja muchas horas. O es muy lento o tiene mucho trabajo. Mal asunto en cualquier caso…)

Candela eligió para ella un disfraz de hada precioso.

-Y para mi cariño? Preguntó nuestro protagonista de la semana.

- Para ti encontré uno de Príncipe persa. Con sable y todo…

- Candela, tú eres gilipollas o qué? (los apelativos cariñosos quedaron olvidados como pueden imaginar sus señorías). Sabes por qué Deivi tiene ese pedazo de narizón? No es porque se la haya roto jugando al padel. No!! Es porque es judío!!! Y quieres que vaya disfrazado de moro a una fiesta de judíos!! Y con sable y todo!!!

- En realidad no es de Príncipe de Persia. Es de Lawrence de Arabia…Nadie se va a dar cuenta…Además, hay que tener sentido del humor!

Si bien es cierto que Candelita no estuvo muy acertada en la elección del disfraz, sí lo estuvo a la hora de convencer a Arturo para ir finalmente a la fiesta… Lo conoce como si lo hubiera parido así que le puso 3 cubatas con el absoluto convencimiento que eso sería suficiente y así fue. Al terminarlos Arturo-Sadam-de-Arabia fue a la fiesta encantado con su disfraz…

El caso es que al entrar en la fiesta el hada y Arturo-Sadam, se hizo el silencio. Se apagó la música y la gente dejó de canta el Hanuka (o lo que sea que canten los judíos de borrachera…). Deivi, que además de judío es cojonudo, le dijo: Man you reached another level!!

“El Producto Nacional Bruto incluye la polución del aire […] Cuenta las cerraduras que ponemos en nuestras puertas y las cárceles que construimos para la gente que las rompe […] lo mide todo, en resumen, menos aquello que da valor a la vida” Robert Kenemy (extraído de “El sueño europeo” Jeremy Rifkin)